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Gracias a Amira por los Scans |
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De dependienta en una charcutería en Londres a protagonista de la gran epopeya romántica del año, ‘Titanic’
Kate Winslet, la heroína de ‘Titanic’, está empeñada en no dejar que la fama se le suba a la cabeza, ardua tarea si tenemos en cuenta todo lo que ha pasado en su vida en los últimos dos años. Hasta hace muy poco se ganaba la vida cortando carnes y jamones en una charcutería londinense, entre pequeños papeles que le brindaba el azar – y la constancia – en teatro o en la televisión. Hasta que de repente se vio compartiendo la pantalla grande con Emma Thompson – la hermana pragmática y realista de ‘Sentido y Sensibilidad’ -, trabajo por el que consiguió su primera nominación para el Oscar, que dos años más tarde repetiría con la película que la encumbraría a las altas cimas del éxito, ‘Titanic’, y esta vez al lado del galán por antonomasia del momento, Leonardo DiCaprio.
A pesar de todo, esta joven de 22 años se presenta en las entrevistas como una chica cualquiera, desprovista del divismo que se espera de una estrella, y es que Kate Winslet tiene muy claro que ‘lo último que me interesa en estos momentos es ser una estrella; sólo aspiro a ser una buena actriz’. Y por si acaso se nos olvida – lo cual difícilmente ocurrirá, dada su actitud campechana, el vestuario cómodo y deportivo y, sobre todo, el lenguaje corriente lleno de giros callejeros, según dicen, aprendido de su gran amiga Emma Thompson -, ella misma se encargará de recordarlo una y otra vez a lo largo de la entrevista:
-Sólo tengo 22 años y he tenido mucha suerte por estar donde estoy, pero no puedo dejar que este torbellino me haga perder la cabeza hasta el punto de olvidar quien soy.
-¿Y quien es en realidad Kate Winslet?
-Han pasado muchas cosas en mi vida en los últimos dos o tres años, y todo eso está muy bien porque he tenido la oportunidad de viajar mucho y de conocer personalmente a gente muy interesante que siempre he admirado mucho, pero siempre he criticado a la gente ‘ocupada’ que deja que la búsqueda del éxito le organice la vida, y en los últimos tiempos siento que no estoy predicando con el ejemplo. Últimamente he llegado a sentir que ya no sé quien soy ni dónde estoy; entonces, es cuando tengo que parar, tomarme unas vacaciones para no hacer nada y reflexionar. Y eso es algo que no he hecho mucho últimamente.
Para ayudarnos a conocer mejor a esta joven optimista y moderna, que en nada recuerda a los personajes de época que la han dado a conocer en el mundo entero, nada mejor que echar un vistazo a su biografía.
Kate Winslet nació el 5 de octubre de 1975 en Reading, Gran Bretaña, en el seño de una familia de actores y actrices con mucha menos fortuna que ella.
-¿Cuándo empezaste a pensar que querías ser actriz?
-No es que yo me planteara que quería ser actriz, es que simplemente sabía que acabaría siéndolo. Casi toda mi familia se dedica a lo mismo, era algo que me rodeaba de una forma natural. Mis abuelos llegaron a organizar un teatro en el jardín de su casa en Reading, donde nací. Mi tío Roger Bridges, fue uno de los protagonistas de la primera versión del musical ‘Oliver’. Y mi padre es actor, aunque siempre lo ha tenido muy difícil.
En el transcurso de la entrevista Kate parece querer justificarse, casi pedir disculpas una y otra vez por haber sido ella la primera en la familia en haber adquirido la fama. Es la segunda de cuatro hijos: su hermana mayor Anne, de 25 años, también es actriz; Beth, de 20, acaba de intervenir en su primera producción para la BBC, y su hermano Joss, de 17, también prevé dedicarse a lo mismo.
-Cuando veo por la calle los grandes carteles de la película ‘Titanic’, con mi nombre y mi cara al lado de Leo, casi me da un poco de vergüenza. Era Anne quien se suponía que iba a ser la gran actriz, y todavía pude llegar a serlo, pero de repente llega la hermana pequeña y la adelanta. Me hace sentir muy incómoda.
-¿Recuerdas tu primera experiencia, cómo empezaste en esto del teatro?
-Sólo tenía cinco años y me eligieron en la escuela para que hiciera de Virgen María en una obra de navidad. Recuerdo que me lo tomé muy en serio. Luego, a los 11 años, me presenté a las pruebas en una escuela de interpretación en Maidenhead. Mi abuela me pagó la matrícula los dos primeros años, pero lo cierto es que no salí muy convencida de que las escuelas de teatro sirvan para algo. No enseñan más que tonterías. En cuanto me di cuenta dejé la escuela. Tuve suerte y sólo ocho días después de mi último examen me dieron un papel en una serie televisiva, ‘Get Back’, donde me mantuve durante dos temporadas. También salía en otras series, hasta que me ofrecieron la primera película, ‘Criaturas Celestiales’. A los 16 años, dejé también el instituto. El hecho es que después de que dejé la escuela empecé a disfrutar de la mejor educación, trabajando, viajando por diferentes países, conociendo a gente interesante…
-Tengo entendido que por aquella época estaba un poco rellenita.
-¿Rellenita? Eso es cuando era una niña. A los 15 me llamaban ‘fofa’, ‘ballenato’, y luego, en plan más fino, ‘Kate-pesa-mucho’. Medía 1,65 centímetros y pesaba 84 kilos. No me acomplejaba mucho porque todos esos kilos me venían de familia, en casa somos muy tragones. Mi tío es cocinero y mi madre cocina muy bien. Es inevitable.
-Nadie lo diría, viendo a la Kate de ‘Titanic’, ‘Sentido y Sensibilidad’, ‘Hamlet’ o ‘Jude’. ¿Cómo lograste transformar tu físico de esa manera?
-Decidí poner remedio cuando me ofrecieron un papel en la televisión en el que hacía de hija de una mujer de 120 kilos. Me di cuenta de que me habían elegido porque daba toda la imagen de una mujer que acabaría tan gorda como la madre. Así que decidí que había llegado a hora de abandonar las dietas tontas y cambiar de verdad mi actitud hacia la comida. Mi madre, además, también tenía problemas de peso y me comprendía. El mayor problema es que no tenía confianza en mi misma. Sin embargo, cuando conocí a Stephen – el hombre con el que mantuvo una relación sentimental hasta el pasado año y que murió en diciembre a causa de un cáncer de huesos – aquel problema desapareció.
-Siempre has tenido una relación muy estrecha con tu madre y con tu familia en general. De hecho, tengo entendido que hasta hace muy poco vivías con tu familia.
-Sí. Hasta hace poco más de un año, que me trasladé a un apartamento con dos amigas, vivía en una casa modesta cerca del estadio de Reading. Me gustaba vivir con mi madre y mi padre, con mi hermana Anne, Beth y Joss. Nuestra familia no es millonaria, así que pronto hemos tenido que empezar a ganarnos la vida. Por ejemplo, después de rodar mi primera película, ‘Criaturas Celestiales’, trabajaba en una charcutería de Londres, porque nunca te puedes fiar de cuando te saldrá el próximo trabajo cinematográfico. Y lo cierto es que era bastante buena cortando jamones y con la caja registradora. Sabes, cuando cortas un jamón con hueso lo más importante es que el tenedor y el cuchillo de cortar sean los apropiados. También se me daban muy bien los quesos.
-¿Qué sueles hacer en el tiempo libre?
-Últimamente tengo poco tiempo libre, pero en general mi vida es bastante tranquila. Me gusta escuchar música, comer y también salir de compras. Las discotecas no me gustan mucho. Creo que nunca hice las mismas cosas que otras adolescentes, siempre he ido con gente mayor que yo.
-Por ejemplo, con el actor Stephen Tredre, al que has mencionado antes.
-Stephen fue una persona muy importante en mi vida hasta que murió, el pasado mes de diciembre. Le conocí cuando yo sólo tenía 15 años y siempre estuvo a mi lado. Nunca le oí hacer referencia alguna a mi peso, me aceptaba tal como era, aunque supo infundirme la fuerza necesaria para que actuara de un modo racional ante la comida. Fue mi mejor consejero profesional, y también personalmente.
-Fuisteis novios durante mucho tiempo.
-Puede decirse que sí, pero la verdad es que cada cual estaba muy ocupado con su trabajo. Rompimos y seguimos siendo muy buenos amigos. No dejamos de hablar cada día por teléfono. Cuando murió me sentí fatal.
-Sin embargo, se habló de un supuesto romance que habíais vivido Leonardo DiCaprio y tú durante el rodaje de ‘Titanic’.
-No hubo tal cosa, aunque lo cierto es que encajamos a la perfección desde el primer momento que nos vimos. Yo tenía mucho miedo, porque pensaba que podría verme como a una chica muy rígida, muy británica, con un estilo de trabajo muy ‘shakespeariano’. Pero no fue así. El rodaje llegó a ser muy duro en algunos momentos, por eso él y yo reaccionábamos de una manera muy desinhibida, como para superar tensiones. Nos hacíamos las cosas más ridículas, me toqueteaba, me tomaba el pelo. Y yo se lo devolvía. Tener un romance con él habría sido casi incestuoso, porque llegó a ser como un hermano. En los descansos del rodaje nos metíamos en su caravana y nos acurrucábamos bajo las mantas para habar de sexo. Nos dábamos consejos muy prácticos y muy gráficos, y la verdad es que funcionaban.
-¿Consejos de qué tipo?
-Ah, no te los puedo contar porque esto podría convertirse en una entrevista porno. Eran cosas del tipo ‘no, no lo hagas así, mejor hazlo de esta otra manera…’ En fin, ¿Y si cambiamos de tema?
-¿Nunca llegasteis a sentiros implicados emocionalmente?
-Bueno, tal vez en una ocasión, mientras rodábamos la escena en la que hacíamos el amor en un Renault que había en la bodega del barco. Fue como si en la escena, por un momento, dejáramos de ser Leo y yo para convertirnos en Rose y Jack. ¡Uau! Era precioso. Y de repente la cámara se detuvo, él se levantó y se fue, y la escena se terminó, y recuerdo que me quedé allí pensando ‘que pena que se haya acabado’…
-Billy Zane, el actor que interpreta a tu novio rico en la película, dice que aguantabas a Leo cosas que a otra persona hubieses respondido con un tortazo.
-Es cierto, hacía cosas que no se las hubiese aguantado a nadie, pero con él me partía de risa. Se daba la vuelta a los párpados y ponía miradas monstruosas. Lo pasábamos bien en el rodaje, a pesar de lo duro que fue, porque el director es un tirano. Casi me ahogo en una de las escenas, pero a él eso parecía no importarle, sólo le interesaba el realismo de la película. El rodaje duró siete meses, así que, imagínate, tuve que pasar siete menstruaciones aguantando en el agua helada, y a veces me encontraba fatal y me apetecía muy poco. Un día les dije: ‘si de repente esto parece ‘Tiburón’ es culpa mía’. Pero ni por esas, había que seguir allí metida, dentro del agua helada. En fin, supongo que todas aquellas salidas de tono mías, de Leo o de cualquiera eran inevitables para superar las terribles situaciones del rodaje.
El otoño pasado, voló a Marrakech, en Marruecos, para rodar su última película, ‘Celebrity’, y fue allí donde conoció a su nuevo amor, el ayudante de realización James Threapleton – Jim para los íntimos -, que llegó en el momento más oportuno, cuando ella estaba en pleno rodaje de ‘Titanic’ e intentaba mantenerse a flote en medio del drama personal de ver como se iba apagando la vida de Stephen: ‘Lo de Jim fue un flechazo total. Luego, conforme nos fuimos conociendo, nos dimos cuenta de que congeniábamos muy bien. Jim, con su ternura, me dio mucha fuerza para superar mi tragedia. Y lo que es cierto es que también me cautivó su sentido del humor, de hecho gritamos de risa por todo’…
Recientemente la pareja ha dado un paso más en su relación y han decidido irse a vivir juntos a una casa al norte de Londres. Ella declara. ‘Estoy asustada de que estemos juntos’, pero día a día sus temores se disipan con el hombre junto al cual ha recuperado la sonrisa y las ganas de vivir.
Texto: Marie Morales
Revista: Pronto
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