Cinemanía. La Ofelia de Kenneth Branagh
 
Mayo 1997
 

 
       
Gracias a Fernando por los Scans

 

Es la próxima Ofelia en el Hamlet de Kenneth Branagh, que se estrena el 15 de mayo. Tiene 21 años y el éxito le ha llegado brutalmente. Pero mantiene un pie en la realidad. Por David Rojo.

Hace tres años Kate Winslet rebanaba embutidos en un supermercado del sur de Londres, soñando con conseguir un papel en un anuncio de coches y esperando el estreno de su primera película. Criaturas Celestiales era una extraña historia sobre un asesinato en las antípodas, que fue poco vista pero muy discutida. Un año después estrenó Sentido y Sensibilidad, un éxito de crítica y taquilla que le llevó a la ceremonia de los Oscar con una nominación a la mejor actriz secundaria bajo el brazo. Antes de que pudiera digerirlo, la revista People la declaró una de las 50 personas más atractivas del mundo.

“He tenido Suerte, mucha suerte, una suerte increíble”, responde cuando se le pregunta por su trayectoria. Al descubrir que Kate Winslet viene de una familia de actores, es fácil imaginártela junto a sus padres y hermanos recorriendo desde Broadway a Los Ángeles, pasando por festivales como Cannes o San Sebastián. Pero nada más lejano de la realidad.

“Vengo de una familia de actores que nunca han conseguido grandes papeles y para los que trabajar ha sido difícil…, mi padre solía hacer mucho teatro, pero después del accidente del barco en el que perdió un pie, apenas encuentra algo en doblaje o así. Y mi hermana no consigue trabajar, y cuando logra algo son siempre pequeños papeles teatrales en compañías ambulantes que recorren Inglaterra de colegio en colegio” .

A Kate, en cambio, le sobran las ofertas de trabajo. Ahora está rodando Titanic, en México, junto a Leonardo DiCaprio, y a partir del 15 de Mayo se la puede ver en los cines españoles en Hamlet, de Kenneth Branagh. ¿Y que impresión le ha causado al director británico la joven intérprete? “La primera vez que vi a Kate pensé que tenía por lo menos 29 años”, explica Branagh. “Tras el encuentro el director de casting me dijo que no, que en realidad tenía 17 años. La verdad es que tiene una cabecita muy madura encima de esos hombros adolescentes, y gracias a ello el extraordinario éxito que está viviendo no la está volviendo loca. Mi primera impresión fue que estaba ante una persona natural, ante una estrella genuina. Y además pienso que perdurará”

Esa naturalidad le lleva a admitir sin ambages que la mayor ilusión de su vida es poder comprarles a sus padres una mansión en el campo. “Hasta que no sea capaz de eso, no sentiré que realmente he triunfado”. Todavía no ha podido hacerlo, pero sí ha alquilado un apartamento en el norte de Londres que comparte con su amigo Mel Gibson (“Lo juro, ése es su verdadero nombre; es estilista”).

La relación con sus progenitores no ha cambiado en su esencia, aunque ahora, viviendo en Los Ángeles, pasa mucho menos tiempo con ellos. “Mi padre solía llamarme por teléfono cuando me trasladé a Hollywood. Me preguntaba: ‘Oye Kate, ¿No te estarán dando nada raro, pastillas o así, para mantenerte despierta y que trabajes más, verdad?’ y yo le contestaba: ‘Papá, ya no estamos en la era de Judy Garland. Los tiempos han cambiado”.

El rodaje de Hamlet le supuso volver al trabajo tras la vorágine de los Oscar. “Estaba encantada de poder dedicarme otra vez a actuar y olvidarme de todo el tema de la fama. Me hace gracia cuando me dicen ‘estás de moda’ y cosas así. Yo no lo veo de esa manera. Para mi se trata de disfrutar de mi profesión”. Pero admite que cada vez es más difícil compaginar una cara famosa, una apretada agenda y una vida propia. “Es agotador y mentalmente me asusta. A veces me digo ‘¡Vale!, para un minuto’. Mi carrera se ha convertido en mi vida… pero ¿y mi vida?”

Ha contratado a un ayudante – “imagínate, con 21 años y ya tengo mi propia asistente personal”- para que organice su existencia mientras ella se dedica a actuar y manejar a los fans que la reconocen constantemente. “Tras los Oscar, iba en coche con mis padres camino del aeropuerto de Los Ángeles para regresar a Londres y paré en una heladería. El dependiente comenzó a decir ‘tenemos un nuevo sabor que…’, que ¿qué?, le pregunté yo. ‘¡Dios mío! Eres tú, eres Kate Winslet. No me lo puedo creer’. Me dio muchísima vergüenza, todo el mundo miraba, quería que me tragara la tierra. Lo pasé fatal”.

Es algo a lo que ya se está acostumbrando. Hollywood impone sus reglas, y una de ellas es lanzar a unos pocos elegidos a la estratosfera de la fama. Aunque, por ahora, Kate Winslet mantiene al menos un pie en la tierra.  

Cinemanía Entrevista y Crítica. Mayo 1997

 

Hamlet. La locura grandiosa de Kenneth Branagh

El actor británico ha cumplido un sueño adaptar, dirigir e interpretar Hamlet para el cine. Y lo ha hecho a lo grande. Una monumental película que incluye el texto completo de Shakespeare, en cuatro horas de metraje y con un espectacular reparto.

“Oxford y los gigantescos estudios Shepperton de Londres han sido los escenarios elegidos para esta reconstrucción, que ha contado con un presupuesto de 2.400 millones de pesetas –no demasiado alto para lo que se suele gastar en Hollywood pero si para una producción europea-. Y para completar el panorama, unos títulos de crédito repletos de estrellas. Es difícil recordar un reparto de este calibre en una película reciente.”

“Se ha rodado en formato de 70 mm, que hacía 25 años que no se utilizaba en el Reino Unido – desde Laurence de Arabia”

Cinemanía Reportaje. Febrero 1997

Fuente: Cinemanía

 

 
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