Kate Winslet lo Enseña Todo
 
Diciembre 2008
 

 
   

Para esta sesión fotográfica realizada en Los Angeles, Winslet recupera el papel de Deneuve en la película Belle de Jour [Bella de Día], sobre un ama de casa convertida en  prostituta durante el día. Luis Buñuel es el director de esta película de 1967. Fotografiada por Steven Meisel. Estilismo por Jessica Diehl.

Por Krista Smith Diciembre 2008

Con un estilo casual: una camiseta gris, pantalones negros y zapatillas, Kate Winslet acaba de bajar del piso superior de su céntrico loft de Manhattan que comparte con su marido, el director de cine y teatro Sam Mendes, y sus dos hijos. La familia adquirió el inmueble en un barrio antiguamente conflictivo, tras ser reemplazados los transexuales y los sex shops por galerías de arte y lujosas tiendas de ropa. Confiesa que ha salido a la azotea para satisfacer su único vicio conocido: fumar. Winslet, 33, lía sus propios cigarrillos. Comenzó con este hábito cuando tenía 19 años en el set de “Sentido y Sensibilidad.” “No fumo cerca de mis hijos,” puntualiza con rapidez. “Obviamente esto no hace el fumar menos malo. Pero no fumo en casa. He fumado un cigarrillo esta mañana, pero hoy no están. Café y un cigarrillo: ¡Bingo! ” Se detiene. “No estoy segura de querer publicar esto,” se ríe.

Para alguien que tiene en su haber cinco nominaciones a los Oscar – a los 31, se convirtió en la actriz más joven en alcanzar este hito – Winslet exhibe una refrescante falta de ambición. Estando con ella durante cinco días o incluso sólo con cinco minutos descubrirás a la misma mujer: desinhibida, franca, en ocasiones contundente, aunque su acento británico y su musical entonación hacen que su discurso, incluso la forma en la que utiliza la palabra ‘joder’ – y utiliza esta palabra muy a menudo, como coma, punto y exclamación – suene a poesía.

Pero ninguna estrella de cine – y menos una actriz conocida por su figura Rubenesca y que fue la estrella de la película más vista de la historia – puede permanecer al margen de los medios. Winslet es muy consciente de que es tema de conversación, tanto en su vida pública como privada. “¿Sabes por qué tengo miedo a lo que piense la gente de mi?,” se pregunta “porque sé que me juzgan. Lo sé.” Habla sobre llevar a la escuela a sus hijos – Mia, de ocho años, hija de su primer matrimonio (con Jim Threapleton, un asistente de dirección que conoció mientras rodaba Hideous Kinky, en 1997), y Joe, de cinco, su hijo con Mendes – y atraer las miradas de otros padres. “Sabes, esas madres leerán este artículo y aunque son absolutamente encantadoras, aunque sea un escaso segundo, en algún punto me van a ver con lupa. Y en algún momento me dirán, ‘Vale, ¿Cuál es el secreto para tener esa piel?’ A lo que yo contestaré ‘No, no, no hay ningún secreto. Tengo maquillaje encima. Y por cierto, desde que tengo treinta, sufro de un problema de acné en la barbilla. Soy como todo el mundo – simplemente sé como disimularlo. Si quieres que te enseñe como hacerlo, estaré encantada.’”

 
   
 
   

Su loft es tan relajante, figurativamente hablando, como lo es ella. Los techos son altos, pero las habitaciones son cómodas y acogedoras. Una mesa larga redonda y bastante gastada con sus respectivas sillas a juego parecen ser el centro de la estancia, y cada mueble en la cocina está cubierto por dibujos de los dos niños. Ella y Mendes, un consumado director teatral que ganó un Oscar en el año 2000 por su primera película, “American Beauty”, llevan juntos siete años. Se conocieron cuando él, cautivado por su interpretación en “Iris” (2001), la quería contratar para dos obras que estaba realizando en el teatro ‘Donmar Warehouse’ de Londres (del que fue director artístico desde 1992 hasta el 2002). Winslet sabía que no tenía tiempo suficiente en su agenda para hacer las funciones, pero como ella señala (fingiendo un acento), “No le puedes decir ‘no’ a una reunión con Sam Mendes, ¿no?.” Se enamoró durante la primera reunión. “No quería hacer las obras, sólo quería su teléfono.” Fue su buena amiga Emma Thompson, su compañera en “Sentido y Sensibilidad”, quien finalmente organizó una cita. Realizó una barbacoa y se aseguró de que ambos coincidieran ‘casualmente’. Los dos se casaron en 2003, en una ceremonia en Anguilla con sólo tres invitados, además de Mia.

Cuando Winslet y Mendes no están trabajando reparten su tiempo entre Nueva York y su casa de Cotswolds, en el campo inglés. En los dos últimos años han estado muy ocupados. Pasaron la mayor parte del 2007 planificando y rodando “Revolutionary Road”, una película dirigida por Mendes y que supone su primera colaboración juntos así como la reunión en la gran pantalla con Leonardo DiCaprio por primera vez desde “Titanic”. El pasado Enero, con “Revolutionary Road” en postproducción, Winslet se unió a “The Reader” junto con Ralph Fiennes. Nicole Kidman era la elegida para el papel principal pero abandonó el proyecto cuando estaba en preproducción debido a su embarazo. Curiosamente Kate Winslet fue considerada anteriormente para el papel pero temía que eso supusiese un conflicto con “Revolutionary Road”. Ambas películas tienen un extraordinario pedigrí literario, por no mencionar sus posibilidades de Oscar, pero por determinados conflictos que afectan habitualmente a las fechas de estreno, las dos películas verán la luz con menos de dos semanas de diferencia este diciembre, estableciendo una lucha potencial entre Winslet vs Winslet de cara a la nominación a mejor actriz.

 La fecha de estreno de “Revolutionary Road” está marcada, desde hace mucho tiempo, para el 26 de diciembre. Preocupado por no tener demasiado tiempo para editar “The Reader”, que terminó de rodarse en julio, el director, Stephen Daldry, esperaba poder estrenar el film el próximo año, pero el productor Harvey Weinstein, cuya compañía Weinstein Company distribuye la cinta, insistió en que viera la luz este mismo año, surgiendo informaciones bastante desagradables en la prensa sobre la disputa que mantuvo con Scott Rudin, otro de los productores del film y también de “Revolutionary Road”. Al final se fijó el 12 de Diciembre como fecha de estreno de “The Reader”, aunque Rudin decidió borrar su nombre del proyecto. (Dependiendo de que noticia leas, Weinstein adelantó el estreno por motivos económicos o para que pudiese optar a los Oscar o ambas).  Winslet, que no se ha implicado en estos chanchullos, conoce la agenda apretada que le espera lo que incrementa la presión que ya soporta, pero prefiere ver el vaso medio lleno: “¿Como he sido tan afortunada de obtener estos dos papeles en menos de 12 meses? Es bastante extraño y agradable, y no me lo tomo a la ligera. Probablemente no pasará de nuevo – Estoy bastante segura de eso. La verdad es que voy a hacer todo lo posible para ayudar a las películas en lo que pueda.”

“The Reader”, la primera película de Stephen Daldry desde “Las Horas” (2002), se basa en la controvertida novela de Bernhard Schlink publicada en 1995, un libro de la selección de Oprah Winfrey sobre un joven obsesionado con una mujer mayor en la Alemania de postguerra [II Guerra Mundial]. El guión es de David Hare, quien ha adaptado también “Las Horas”. (Con la historia recorriendo cuatro décadas, Winslet interpreta gran parte del personaje con maquillaje.) “The Reader” fue rodada en Alemania durante cinco meses – lo máximo que Kate ha estado separada de sus hijos, aunque ha habido frecuentes visitas a ambos lados del Atlántico.

Rodada en Nueva York y Connecticut, “Revolutionary Road” fue una producción más familiar. Adaptación de la novela de culto de Richard Yates (1961), una meditación sobre la rutina suburbana. Si “Titanic” relataba una romántica atracción (Al menos antes de que la mole chocara con el iceberg), “Revolutionary Road” muestra una relación más madura, compleja y tensa. La historia trata sobre Frank y April Wheeler, una pareja casada y con dos hijos, que lucha contra la progresiva desintegración de sus sueños, a nivel personal y de pareja. Es un territorio conocido para Mendes tras “American Beauty”, y para Winslet tras “Little Children” (2006) [Juegos Secretos]. Ella leyó el guión, de Justin Haythe (que previamente había escrito el drama protagonizado por Robert Redford “La Sombra de un Secuestro”), le emocionó, y pensó, “¿No sería magnífico si Sam la dirigiese?” Una vez que él se subió al proyecto – ya había trabajado con Haythe anteriormente – Winslet dice que su siguiente pensamiento fue: “¿Cómo convencemos a Leo?.”

Winslet y DiCaprio forjaron una gran amistad durante el rodaje de “Titanic” y han permanecido en contacto. Ella pensaba que sería perfecto para el papel de joven marido inquieto y cauto. “Le mencioné el guión a Leo porque siempre hablamos sobre los guiones interesantes que leemos, y lo hemos hecho a lo largo de muchos años. Cuando Sam se involucró y la cosa fue más concreta, empezaron las conversaciones en serio con él, luego todo pasó muy rápido: leyó el guión, le encantó, dijo ‘si’. Y no te miento – en tres meses estábamos en el set rodándolo.”

La reunión de la pareja más icónica desde Bogart y Bergman le da a la película un evidente gancho comercial, lo que es especialmente bienvenido ya que se trata de la adaptación de una novela lúgubre y no demasiado conocida. “Leo y yo fuimos siempre conscientes de que si hacíamos otra película juntos habría una cierta expectación,” dice Winslet. “Tendría que ser la película oportuna. Nos podíamos imaginar interpretando a ese matrimonio. La amistad que mantenemos y su solidez es algo de lo que nos podíamos aprovechar. Poseemos una escasa distancia emocional y nos sentimos físicamente cómodos ya que nos conocemos desde hace mucho… Leo y yo somos, como lo diría, una especie de almas gemelas – estamos hechos del mismo patrón. Hemos tenido suerte [a una temprana edad] al empezar a trabajar. En cierto modo somos actores autodidactas, y hemos sido muy afortunados por trabajar con magníficos directores y actores que nos han enseñado mucho. Ha sido espectacular.”

“Sabíamos que, de trabajar juntos de nuevo, no sería en la misma temática que en ‘Titanic,’” dice DiCaprio vía e-mail. “Los personajes [en “Revolutionary Road”] son una continuación a lo que hemos hecho hasta ahora, y sabíamos que nos podíamos retar como actores para así conseguir interesantes interpretaciones el uno del otro.” Preguntado sobre como Kate Winslet ha enfocado su personaje, responde: “Su guión está plagado de notas, con diferentes marcas de colores, cada página tiene detallada información sobre situaciones que pueden ayudarla a entrar en el personaje. Examina a sus personajes como un detective lo haría con una escena de un crimen.” Añade – sin peros, ni matices – “Kate es la actiz con más talento de su generación.”

 
   

Por su parte, Mendes tuvo que adaptarse a una especie de trío fuera de la pantalla. “El entendimiento instintivo que mantienen Kate y Leo sobre el otro, nos han ahorrado muchas semanas de trabajo” dice el director. “Los animaba y deseaba que pasasen un tiempo juntos. Quería que ellos fuesen el centro de la película – y no yo y Kate. Sobre todo en lo concerniente a Leo: quería que sintiese que ellos dos estaban en el mismo lado, cuidándose el uno al otro, en lugar de estar yo con Kate. Porque la persona que estaba en la situación más incómoda a muchos niveles era él, ya que tenía que estar casado con la mujer del director. También tomé la decisión, muy pronto durante los ensayos, de tratar a Kate como trataría a cualquier otra de actriz de sus características. Y lo tenía que hacer las 24 horas al día para que no resultase confuso. Porque cuando le hablaba como marido en lugar de como director, resultaba muy extraño para ella, y también para mi.”

Dejando de lado su matrimonio, Mendes es un apasionado de su actriz principal: “No me daba cuenta de su dedicación absoluta – y sé que suena muy cursi, pero realmente no lo sabía – hasta que trabajé con ella. Había visto todos sus comportamientos excepto en el ámbito profesional: lo centrada que está siempre. En ocasiones, me hace sentir como un trasto viejo.” Y añade: “Creo que hay mucha gente con talento pero muy poca gente que tenga un don, y creo que ella tiene un don innato. No te podría decir de donde viene, y creo que ella tampoco lo sabe – eso es una gran cosa – pero cuando va a esos lugares, esas extrañas habitaciones que va abriendo para desvelar los secretos de los personajes que interpreta... es fascinante para los que no poseemos esa clase de virtud.”

Tras aceptar el papel en “The Reader”, Winslet sólo poseía dos meses para prepararlo – un periodo inusualmente corto para ella, incluso más en este caso. “Es un papel increiblemente complicado,” comenta Stephen Daldry, el director. “No sólo por el gran rango dinámico en la edad del personaje, que es enorme; y porque sea un personaje muy rico, sino también porque está interpretándolo en una película donde la mayoría de personajes son alemanes hablando en inglés y ella debía ser una inglesa con acento alemán, y los temas de unificar acentos eran esenciales para asegurarse de que los personajes eran creíbles y habitaban en el mismo mundo. Lo que ha hecho en dos meses es escalar una montaña.”
Por supuesto, incluso en las mejores circunstancias, la preparación no lo es todo. Siempre hay una falta de confianza cuando estás en frente de una cámara que es necesario superar. Dice Winslet (quien vomitó antes del rodaje de una de las escenas más dolorosas emocionalmente de “Revolutionary Road”), “Sé que para hacer mi trabajo lo más real posible – porque para mí eso lo es todo – te tienes que abstraer de lo que la gente piense. Tienes que estar preparada para parecer tonta y para dar vueltas por un plató desnuda enfrente de un equipo técnico al que nunca has visto antes y, probablemente, nunca volverás a ver. Y eso asusta.”

Nacida en Reading, Inglaterra, en una familia de actores, Winslet es la segunda de cuatro hermanos. La casualidad hizo que Sam Mendes naciese en el mismo hospital local diez años antes. “Está justo en la esquina de la calle en donde ahora viven mis padres, en la casa antigua de mi abuela,” dice Winslet, y se ríe. “¡Nacimos en el mismo maldito hospital! Cada vez que pasamos por él, cuando visitamos a mis padres, me digo a mi misma ,‘Vale, no voy a contarlo hoy.’ Y Sam que intuye lo que estoy pensando me dice ‘Vamos, cuéntalo de una vez.’ Y empiezo, ‘Mia, Joe … ¡nosotros nacimos aquí!’ Siempre cuento la misma historia.”

A los 16, tras dos años en la escuela de interpretación, tuvo su primer casting. Fue para “Heavenly Creatures” (1994) del director Peter Jackson. Consiguió el papel, interpretando a una estudiante envuelta en una obsesiva relación su novia que termina con un complot para matar a la madre de su amiga. En los tres años siguientes Winslet participó en “Sentido y Sensibilidad” (1995) de Ang Lee, “Jude” (1996) de Michael Winterbottom, y “Hamlet” de Kanneth Branagh (1996, como Ofelia) – un camino que culminó con “Titanic” de James Cameron. A los 22 años había estado nominada dos veces a los Oscar – mejor actriz secundaria por “Sentido y Sensibilidad” y mejor actriz por “Titanic”. Sus tres siguientes nominaciones: otra como secundaria por Iris, dos más como mejor actriz por “Eternal Sunshine of the spotless Mind” (2004) [Olvídate de mi!] y “Little Children”.

Haber acumulado tantas nominaciones a tan temprana edad es todo un récord que Winslet se toma en serio. (Otros en el club de cinco nominaciones incluyen a Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Susan Sarandon, Glenn Close y Cate Blanchett) “Recuerdo cuando alguien me lo contó [sobre el récord], me permití un momento de autosatisfacción alzando los puños en el aire” dice Winslet, riéndose. “Yo sola en mi casa, dando vueltas gritando: ¡Si, Si! Se supone que esto no le pasa a alguien como yo. No soy la chica con pedigree. No soy de la escuela clásica. No he venido de una infancia cómoda, no. Mi madre ha tenido que poner su pensión, el dinero que recibíría del estado para mi y mis tres hermanos, lo destinó íntegramente a la enseñanza. Y mi abuela también contribuyó, luego cuando empecé a conseguir papeles en televisión y en cosas así, lo invertí todo en la escuela. He luchado bastante duro, por eso estar en la posición en la cual me encuentro, con todas esas nominaciones – Eso no suele pasar, ¿no? No pasa.”

 
   

Emocionada y agradecida por todas las veces que ha estado nominada, Winslet dice que siempre ha tenido la sensación de que no iba a ganar. Este año espera no sólo estar nominada sino también, confiesa abiertamente, traer a casa algo más. “¿Lo deseo? ¡Puedes apostarte el culo a que sí! Creo que la gente asume que no me importa o que no lo quiero o que no lo necesito o algo así. Es duro estar allí en cinco ocasiones, y soy humana ¿sabes? Pero no vuelvo a mi casa y me pongo a llorar, porque somos todos adultos.”

En el pasado, la actriz ha sido una notable excepción de la regla sobre la obsesión de Hollywood por las tallas pequeñas, su rellena figura se alzaba como prueba de que no todas las actrices principales tienen que estar delgadas para poder triunfar. Durante su adolescencia, su peso variaba dramáticamente; en una etapa , midiendo cinco pies y seis pulgadas, llego a pesar 200 libras. Pero ahora la niña gordita de esos primeros años se ha ido, y tras dar a luz dos hijos, su cuerpo ha tomado forma, conformando esas precisas mejillas y fantásticas curvas. (No se define como una rata de gimnasio. “Todo el mundo puede comprometerse unos 20 minutos,” dice, “sobre todo si hay un vaso de Chardoné después.”)

“Esto va a resultar muy extraño,” medita, “pero nunca he deseado ser famosa. Nunca he tenido grandes ambiciones – nunca… Era gorda. No conocía a ninguna actriz gorda famosa. No me veía a mí misma en ese mundo, y estoy siendo sincera. Ya sabes, si estás gordo, estarás gordo siempre. Y aún conservo algo de eso. A menudo me fijo en las mujeres que llevan unos espléndidos vaqueros, tacones y una camiseta mientras pasean por la ciudad y pienso que debería esforzarme más. Debería parecerme a ellas. Pero luego pienso: no pueden ser felices sobre esos taconazos.”

 
   

La felicidad para Winslet, trabajo a parte, consiste en recrearse con los pequeños placeres. “Necesito ser cuidada,” dice. “No estoy hablando de anillos de diamantes o elegantes restaurantes o cosas caras – de hecho, eso me hace sentir incómoda. No he crecido con eso y eso no va conmigo. Pero necesito a alguien que me diga, ‘¿Te preparo un baño?’ o ‘Vámonos a un pub, solo tu y yo.’ Las cosas que me hacen más feliz en el mundo son ir de forma ocasional de picnic con mi pareja o con mis niños, las grandes reuniones familiares, o ir a la verdulería – si puedo hacer esas cosas, me siento bien”

Fuente: Vanity Fair
Traducción: katewinslet.es

 

 
©2007 Juliet Hulme
katewinslet.es