Entertainment Weekly
 
Agosto 2008
 

       

Revolutionary Road
Protagonistas: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet
Guión de Justin Haythe
Dirigida por Sam Mendes
Estreno: 26 de Diciembre

Son las tres de la mañana en una calle de Nueva York abarrotada de gente y Leonardo DiCaprio y Kate Winslet han pasado las últimas horas intentando enamorarse. Claramente,  han conseguido aproximarse al verdadero romance. La crisis está a punto de aparecer peligrosamente en el set de “Revolutionary Road”, donde las estrellas de “Titanic” están enfrentándose a una escena importante: una fiesta en la que se deben conocer, conectar y comenzar una vida de sufrimiento en común.

 

En un esfuerzo por conseguir intensidad, el director Sam Mendes (Jarhead), el marido de Winslet, sube el volumen de una balada de Dean Martin cada vez que comienza la escena. Tras trece tomas, y con la paciencia a punto de agotarse, alguien vuelve a elevar la música – aunque esta vez algún gracioso ha cambiado a Dino por la canción de Celine Dion: “My Heart Will Go On”, el almibarado pero extrañamente conmovedor himno de “Titanic”. De repente, como si alguien hubiese pulsado el botón de pausa, todo el mundo se queda paralizado durante cinco segundos. Tras esto, sin decir una palabra, DiCaprio envuelve a Winslet en sus brazos, ella despliega los suyos y recrean el icónico momento cuya imagen empapela las paredes de todo el planeta desde hace 11 años. Los aproximadamente 300 extras y observadores explotan en un aplauso, lo que inspira suficientemente a las estrellas para conseguir realizar la escena en la siguiente toma.

Los fans de “Titanic” tendrán que poner sus esperanzas donde puedan. Cualquiera que busque una unión feliz para siempre de ambos no la encontrarán totalmente en “Revolutionary Road”. Este momento romántico es una rara parada en el oscuro viaje que los actores emprenden como Frank y April Wheeler, dos antiguos espíritus libres que se casan, tienen hijos, se trasladan a los suburbios y se encuentran peleando, anhelando los momentos románticos y viviendo en piloto automático hasta que se embarcan en un plan de redención que los hará curarse de su enfermedad: trasladarse a París. La cautelosa historia, basada en la celebrada novela de Richard Yates de 1961, está llena de grandes ideas que cuestionan la viabilidad del sueño americano. Es también una película complicada de vender lo que requerirá algo de amor por parte de los Oscar para triunfar, especialmente cuando la audiencia está deseando escapar de sus problemas en las salas de cine y no quieren ser empujados a ver los problemas de los demás. “Esta es una historia de amor más detallada y sofisticada que ‘Titanic’”, dice Mendes. “Es sobre dos personas en su treintena y piensan, ‘Esto no es lo que realmente quería. ¿Cómo he llegado aquí?’”

Winslet, 32, se ha mostrado impaciente por explorar los diferentes vértices de su relación con DiCaprio, con el que ha mantenido una relación vía telefónica en medio de la noche desde “Titanic”. “Sabíamos que si había que hacer algo juntos de nuevo, tendría que ser algo intenso y emocional”, dice la actriz, que se enamoró del libro de Yates hace años y se convirtió en la fuerza conductora de todo el proyecto. “’Revolutionary Road’ es tan deprimente y hermoso de leer, simplemente por la brutal honestidad que Frank y April acaban experimentando juntos”. Para todas las parejas que soportan peleas, mala paternidad, aborto – épica ¿Quién teme a Virginia Wolf? – “Revolutionary Road”  es considerada como un clásico de la vida doméstica en la tradición de John Updike y Raymond Carver. Desde su aparición la novela ha tenido numerosos pretendientes en Hollywood, desde el director John Frankenheimer (quien decidió finalmente hacer ‘El Mensajero del Miedo’ en su lugar) al actor Patrick O‘Neal (Under Siege) – cada uno de los cuales intentó y fracasó en el intento de conseguir un guión que fuese fiel al libro pero que no provocase en los espectadores ganas de coger el cianuro al salir del cine.

Lo que necesitaba el proyecto era una fuerza de la naturaleza entregada como Winslet. Aún así, le llevó a la actriz más de dos años el convencer a Mendes y DiCaprio para subirse a bordo. “Cuando escuché sobre ello, pensé, ‘bueno, ya he hecho una película sobre los suburbios americanos’” dice Mendes, quien realizó su debut con la múltiple ganadora del Oscar “American Beauty” en 1999. Le preocupaba el repetirse así mismo – hasta que empezó a trabajar con el escritor Justin Haythe (La Sombra de un Secuestro) para conseguir captar la tierna y tóxica historia. Para fichar a DiCaprio, Winslet trazó una estratagema. En marzo de 2007, mientras los dos estaban en Los Angeles para asistir a los Oscar, ella quedó con DiCaprio para tomar algo, quien finalmente leyó el guión que Winslet le había mandado. Pero en lugar de ser ella la que acudiese a la cita, envió a Mendes para discutir su visión del film … y sellar el acuerdo. “Leo y yo tenemos una historia juntos y no puedo imaginar el no ser capaz de aplicar esos sentimientos a esta historia y a estos personajes”, dice Winslet. “Así que jugué a ese juego inteligente del gato y el ratón para conseguir implicar a mi marido y mi mejor amigo en el proyecto.”

DiCaprio estaba interesado en adentrarse en terreno desconocido interpretando a un marido y a un padre. Pero principalmente vio esto como una oportunidad de reconectar con su antigua compañera. “Lo vi como hacer una obra de teatro,” dice el actor, 33. “Fue una de esas situaciones en la que hay que centrarse simplemente en los personajes, la degradación de su matrimonio, y qué se creen que son. Pensé, ¿no sería maravilloso experimentar eso con Kate?”  

Bien pensado la respuesta sería: no exactamente. Interpretar a un matrimonio de estas circunstancias fue devastador y dejó a todo el mundo un poco tocado. “Creo que Leo estaba un poco sorprendido por la intensidad de ello”, dice Mendes refiriéndose a la creciente distancia y traiciones de los personajes. “Pero consiguió captarlo todo e interpretar su parte como una mezcla de cualidades claramente discernibles” El rodaje fue agotador para ambas estrellas. “Hacia el final Leo había perdido unos 10 pounds y estaba completamente agotado”, dice Winslet. “Y yo me sentí completamente desangrada”

Pero si alguien puede convertir la adversidad en ardor, son estos dos supervivientes de los extenuantes nueve meses de rodaje de “Titanic”. “No sabía cuanta de la química que tenía con él en ‘Titanic’ permanecería aún”, dice Winslet. “Es genial saber que sigue ahí, como la memoria muscular” Aún así, la comodidad se evaporó para la actriz cuando llegó el momento de filmar escenas apasionadas ya que su marido miraba desde detrás de la cámara. “Yo decía continuamente, ‘esto es jodidamente extraño’”, recalca Winslet. “Y Leo respondía, ‘vamos, supéralo’ a lo que yo respondía: ‘Si si, deja que te recuerde: tu eres mi mejor amigo, él es mi marido. Esto es un poco raro’” Pero Mendes estaba sorprendentemente relajado sobre la experiencia. “Admitiré que es bastante extraño dirigir a mi mujer en cómo rodar escenas de amor” recalca el director. “Pero es difícil estés casado con esa persona o no”

De hecho, Winslet está aún convaleciente de haber pavimentado la ‘Via Revolucionaria’ con sus más íntimas relaciones, dentro y fuera de cámara. “Fue tan difícil como si al haber tenido un accidente sales del coche que ha dado cinco vueltas de campana montaña abajo”, dice de golpe y sin respirar, “y luego salimos completamente ilesos diciendo, ‘Joder, ¡Seguimos vivos!’”

Texto: Christine Spines
Traducción: Equipo katewinslet.es

 

 

 
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