Es el último nombre célebre del cine que presta su imagen a una fragancia. A partir de Septiembre será la nueva embajadora del perfume ‘Trésor' en sustitución de la española Inés Sastre. Recibió a Yo Dona hace dos semanas en París, en un descanso del rodaje de su nueva película junto a Leonardo DiCaprio, con quien vuelve a trabajar 10 años después del éxito mundial de ‘Titanic'.
Por Armando Pinedo
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Cita en París
A comienzos de esta primavera, Kate Winslet aterrizó en la capital francesa para iniciar el rodaje de la campaña de Trésor, Con Meter Lindberg. El guión se centra en una historia de amor ficticia que la inglesa vive con el modelo Roman Seefeldt, y que concluye con un apasionado encuentro en el Pont des Arts, uno de los más bellos y románticos monumentos parisinos. En los momentos de descanso, los miembros del equipo cuentan que Winslet desaparecía por las calles de París y regresaba cargada de regalos para su familia. |
Se ha convertido, junto a Helen Mirren y Catherine Zeta-Jones, en el miembro más reputado de la aristocracia del cine británico. Las carreras de estas tres mujeres, que se iniciaron en su país de origen, Inglaterra, se han consolidado en Hollywood, aunque Kate Winslet es la única que, injustamente, aún no tiene un Oscar en su biografía, pero sí varias nominaciones. Si existe algo elogiable en la carrera de esta inglesa, y hay muchas cosas, sería su intachable forma de interpretar o la exquisita inteligencia con la que selecciona sus papeles, pero, sobre todo, su lucha contra la dictadura de las dietas y su negativa a amedrentarse ante los cánones de lo que se impone como bello o perfecto. Saca garras, casi literalmente, cuando le pido que argumente las críticas sobre sus curvas y no teme ser fria si lanza comentarios en forma de astillas, que alimentan aún más el fuego con el que algunos pretenden dañar la contundencia de su cruzada. A partir del más de Septiembre, su carrera se corona con un millonario contrato con la firma Lancôme, que la ha elegido como la imagen de la nueva campaña de Trésor, el emblemático perfume de la marca. Hasta esa fecha, la española Inés Sastre seguirá siendo el rostro de esta fragancia, que lleva 17 años en el mercado. Kate Winslet recibe a Yo Dona, el único medio español invitado a entrevistarla, en su suite del Hotel Ritz, en París. Está sola, viste de negro, lleva el pelo recogido y sostiene un vaso de agua casi vacío en una mano. En la otra lleva su móvil a la espera de una llamada de sus hijos. Se levanta para saludar. No tiene un cuerpo tan voluptuoso como resulta en pantalla; tampoco parece frágil pero sí vulnerable. Cuando accedo al majestuoso salón de la habitación del hotel parisino, me siento como si me encaminara a entrevistar a un miembro de la familia real inglesa. Pertenece a esa raza especial que, tras haberse curtido en muchas y duras batallas, tanto personales como profesionales, vive tranquila, serena, firme es sus ideas, pero, a la vez, se revela encantadora, cercana, educada y confiada, tanto como pudiera serlo una buena amiga de toda la vida. Y esa voz… Creo que forma parte de esa clase de personas de las que, sin haber visto antes su rostro, uno podría enamorarse con sólo escucharle decir un nostálgico adiós. YO DONA. Lo primero que tengo que confesarte es que no me parecías una actriz interesada en aceptar ser la imagen de un perfume. ¿Qué te animó a decir sí?
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KATE WINSLET. (Se ríe como si hubiera sido descubierta ante una contradicción inocente). Uf, veamos… ¿Cómo puedo explicarlo? En el pasado me habían ofrecido participar en un proyecto similar, pero realmente no me parecía que fuera correcto aceptarlo. Para mí es muy importante mantener un cierto misterio en este trabajo, porque es la forma de convencer al público de que soy el personaje que ven en la pantalla y no Kate Winslet. Actualmente, se sabe demasiado sobre los actores, lo que hace que nuestra profesión resulte aún más difícil, sobre todo porque corremos el riesgo de volvernos menos convincentes a la hora de interpretar. Sin embargo, cuando me ofrecieron ser la imagen de Trésor, lo cierto es que no me pareció que fuera una campaña como las habituales. Isabella Rossellini fue la primera en hacerla, así que sentí que me estaban regalando su legado, lo que supuso todo un honor. Ella es una de las mujeres más bellas del mundo y convertirme en la de su imagen ha sido un orgullo inmenso. Además, como sabía que sería una película muda, pensé que resultaría poética y hermosa. También hay que tener en cuenta que está rodada en blanco y negro, dos colores muy evocadores. Durante el rodaje sentí que estaba haciendo una película maravillosa, con un director admirable, que es Meter Lindberg. Me pareció que todo era perfecto.
¿Qué tipo de ofertas similares a la de Lancôme recibiste en el pasado?
Algunas, pero no me sentía preparada para aceptarlas, porque no llegaron ni en el momento ni en la forma adecuada. Soy una mujer que cree en la pasión y el compromiso, y en Lancôme hay una enorme pasión detrás de esta fragancia, que tiene mucho que ver con las emociones, los sentimientos… Yo admiro esta actitud tan honesta y emocional en una compañía tan grande como es Lancôme.
En tu opinión, ¿Qué cualidades debe reunir una actriz para ser una adecuada embajadora de una marca de cosmética o perfume?
Debo decirte que todo esto me llamó mucho la atención, porque está claro que no me hicieron la oferta por mi rostro o porque les gustara mi piel… Se trataba de mi persona, de mi idea del amor, de las emociones y de lo que todos estos sentimientos significan. El amor puede cambiar nuestra vida de tantas formas que, cuando me contaron la historia que refleja la campaña, sobre una mujer que encuentra a la persona de su vida, me sentí muy satisfecha de que me ofrecieran ese papel por quien soy, no porque fuera perfecta o glamourosa, sino porque soy alguien real, honesto… Y todo eso es lo que significa la fragancia.
Es un placer analizar tu trayectoria en el cine, porque siempre has sido muy coherente y firme con tus principios. No eres una mujer que baje la cabeza fácilmente ante la presión de los productores o las tendencias del mercado. ¿Responde este comportamiento a una manera tuya de ser o es algo que as estado trabajando con los años?
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No, para nada, yo soy así desde siempre. Trabajo mucho y trato de dar lo mejor de mí, porque me encanta ser buena en todo lo que hago. Espero seguir actuando siempre, pero resulta muy difícil. La gente piensa que en esta profesión llegas al lugar del rodaje, te pones delante de la cámara y ya está, pero no es así. La preparación que hay detrás de una interpretación es inmensa. En este momento estoy rodando una película y lo vivo con mucho sufrimiento, porque pienso que no soy buena, que soy una inútil, que no trabajo al cien por cien… En un actor conviven por igual una parte indulgente con otra muy neurótica. Yo, por ejemplo, creo que no soy tan mala como pienso, pero bueno… s muy difícil mantener el nivel de confianza en uno mismo, y debes luchar por conseguirlo, porque cuando tienes miedo se nota en tu cara, en tus ojos, en tus gestos y, lo que es aún peor, en el papel que estás representando. Resulta muy extraño. ¿Por qué alguien querría ir a un trabajo para convertirse en una persona tan diferente a la que es? Si lo piensas es un deseo algo loco, ¿no te parece?
Puede ser, aunque en tu caso, además, habría que sumarle que has vivido tu carrera marcada por una inmensa presión mediática hacia tu cuerpo. Te han criticado por ser una actriz con curvas, por no preocuparte mucho por estar delgada o por seguir la moda… Supongo que todo eso no ha sido fácil. ¿Qué es para ti la belleza?
(respira profundamente, casi indignada). Es algo que debe ser puro, hermoso, real, como los niños, por ejemplo. Mi marido y mis hijos representan todo lo que es hermoso para mí. La belleza como perfección, desde mi punto de vista no existe. Hace poco leí en una revista algo que me enfadó mucho. Habían propuesto a un cirujano plástico que analizara la cara de 10 mujeres. Para ello, habían dividido sus rostros en partes y habían pedido a este hombre que puntuara. Si conseguían un nueve sobre 10, entonces eran casi perfectas. Y yo me pregunto: ¿A quien le importa lo que piense este hombre? No lo conozco y no me interesa nada su opinión. (Ahora levanta la voz y se enfada mucho). ¿Qué idea puede tener ese hombre de lo que es la perfección? Nadie lo sabe, y ese tipo de artículos son muy perjudiciales para loa jóvenes. Me preocupa mucho que se escriban cosas así.
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Desde 1990
Se trata de uno de esos grandes clásicos, imbatible ante los nuevos tiempos, resistente a las modas efímeras, auténtico frente a las vanguardias… Trésor, que se lanzó hace 17 años, es hoy uno de los perfumes más vendidos del mundo. Floral, con rosa otto refrescada por la lila y el muguet, su aroma se esconde en un envase con forma de diamante. |
Precisamente por eso te preguntaba sobre la presión que has vivido. Recuerdo que, cuando acudiste a la entrega de los Oscar, nominada por Titanic, la prensa criticó tus curvas, tu vestido, que no hubieras hecho dieta para la ceremonia… ¿Qué aconsejarías a todas esas jóvenes que viven presionadas, a veces incluso por sus propios padres, para que trabajen duro con el objetivo de conseguir un cuerpo perfecto?
Lo único que te puedo decir es que soy una persona normal, no creo en lo que es correcto o incorrecto. Para tener éxito, que te amen o ser una persona feliz no es preciso estar delgada. No es necesario lograr un nivel de perfección para alcanzar la felicidad. Las jóvenes ven a esas mujeres maravillosas y aspiran a ser como ellas. Para mí es muy triste.
Otra de las grandes cruzadas de tu vida ha sido la defensa de tu familia. En numerosas ocasiones has asegurado que te apartabas del cine para dedicarte a cuidar de ellos. Sin embargo el año pasado estrenaste tres películas y obtuviste una nominación al oscar. ¿Dónde sacas el equilibrio para compensar ambas cosas?
Es cierto que en 2006 se estrenaron tres películas mías, pero he de aclararte que fueron rodadas a lo largo de tres años y medio, así que no es que últimamente hay a trabajado tanto como crees. No me gusta la idea de que hubiera tantos filmes míos en cartelera al mismo tiempo, porque suponía estar demasiado expuesta y tener mucha presión, así que entiendo tu percepción, pero no disfruto de tanto control como para decidir cuando se estrena una película. La promoción es tremenda, te resta mucho tiempo y te deja muy indefensa ante el público. De todos modos no tengo la necesidad de abandonar mi carrera al cien por cien para estar con mis hijos, porque paso mucho tiempo con ellos.
¿Es cierto que te enteraste de tu última nominación cuando llevabas a tus hijos al colegio?
¡¡Sí!! (Le divierte la pregunta y se parte literalmente de risa). Estaba en Inglaterra, acompañándolos al colegio, y sabía que, más o menos a ésa hora, se daban a conocer las nominaciones a los Oscar. Entonces apagué el móvil y lo guardé en el bolso. Me despedí de mi hija, le di un beso y, cuando regresaba al coche con mi otro hijo, que va a un centro diferente, lo volví a encender. ¡¡Dios mío!! Empezó a sonar continuamente (escenifica ese momento y lo tira al aire). Ansiaba conseguir esa nominación, estaba tan ilusionada… contesté y era mi marido. <<¡Felicidades!>>, me dijo. Entonces, salté como una loca, mientras mi hijo me miraba boquiabierto, pensando que su madre se había trastornado. (Risas) Fue maravilloso.
¿Que se siente cuando te llega una nominación al Oscar?¿Cuál fue tu primera emoción?
Es una excitación enorme, una felicidad tan grande… El Oscar de la Academia es un premio inmenso. Piensa que se considera que tu actuación está dentro de las cinco mejores de todo el año. Es extraño, porque no soy una persona que crea en la competitividad, un tema del que me gusta hablar con mis hijos. Siempre les recuerdo que no hay que ganar, hay que hacerlo lo mejor posible, pero no importa ganar. Mi hija me dijo:<<Mamá ¿Sam (Sam Mendes, su segundo marido, ganó un premio de la Academia como director de America Beauty) tiene un Oscar?>>. <<Sí>>, le contesté, <<porque hizo una película que le gustó a mucha gente.>> <<¿Y tu por qué no tienes uno?>>, me preguntó. Yo pensé: Dios, ¿cómo manejo esto? <<No importa ganar>> le dije, <<lo mejor es que te feliciten por hacer bien tu trabajo>>
Ahora ruedas con Leonardo DiCaprio y os dirige tu marido. ¿Cómo vives la experiencia?
Resulta maravilloso, emocionante. Sentía una gran curiosidad por este rodaje, porque me preguntaba si Sam sería diferente conmigo o yo me comportaría de manera distinta con él a como lo hago en casa. Y trabajar de nuevo con Leonardo es un sueño hacho realidad. Me siento muy afortunada.
En septiembre, sustituyes a la española Inés Sastre al frente de Trésor. ¿Has tenido la oportunidad de hablar con ella?
No, no la he visto nunca. Me encantaría conocerla, porque seguramente tiene un montón de recomendaciones que hacerme y a mí me gusta que me aconsejen, pero nunca he tenido la suerte de hablar con ella. Espero hacerlo pronto.
Gracias a Ester que por vía email nos ha facilitado las fotos escaneadas. |
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