Vogue Francia
 
Septiembre 2007
 

Mundialmente famosa a la edad de 21 gracias a “Titanic”con Leonardo DiCaprio, Kate Winslet dió un giro a su carera combinando papeles en películas “indie” y grandes producciones. Es el nuevo rostro de Lâncome, protagonista de la nueva película de Sam Mendes, que estamos deseando ver, nada en el mundo parece hacerle perder la cabeza. Entrevista con una estrella muy particular.

Por Nelly Kaprielian
Fotógrafo: Mark Segal
Dirección: Anastasia Barbiere

Cigarrillos de liar, botas y “coño” a todo lo que se mueve. La Ofelia del Titanic ha crecido. Enfundada en una gabardina negra de Gucci y con tacones altos de Roger Vivier, desprende luminosidad y verdadera belleza, palabras directas y humor por parte de una confidente inglesa, felizmente casada desde hace cuatro años con el director Sam Mendes (American Beauty), madre de Mía (6), la hija que tuvo con Jim Threapleton (un asistente de director que conoció en el set de Hideous Kinky) y de un pequeño Joe (3). A sus 32 años, Kate Winslet pasa su vida entre su casa de Chelsea (Nueva York) y la que posee en la campiña inglesa, rueda su primera película con su marido Sam Mendes que la reunirá de nuevo con Leonardo DiCaprio, y por último, pero no por ello menos importante, se convertirá en el nuevo rostro de Trésor de Lâncome tras Isabella Rossellini e Ines Sastre, en una magnífica campaña rodada por Peter Lindberg que verá la luz el próximo diciembre.

En películas o anuncios del tipo de Trésor, la gente elegida destaca por su lado romántico. ¿Tu realmente lo eres?

Definitivamente lo soy, todo lo hago de corazón, y es exactamente la visión que tengo de mi trabajo como actriz: ser expresiva, apasionada, utilizando mis propias emociones para conseguir transmitir las de mis personajes. Adoro los detalles románticos que mi marido tiene conmigo, y me gusta corresponderle, incluso con cosas pequeñas como despertarle cada mañana con una taza de café. Esas pequeñeces son con las que más disfruto, porque lo son todo en una relación tan duradera.

¿Más que los regalos caros?

No me preocupa que la gente me regale diamantes… Para mí lo romántico es estar de vacaciones con mi marido y mis hijos en un barco, después cuando el sol comienza a ponerse, beber una copa de buen vino. O cuando mis hijos me dan flores que han recogido sólo para mi… Esas son las cosas que yo veo como “verdaderamente románticas” porque hoy, conozco la diferencia entre romance y romanticismo. Cuando era más joven, me encantaba la idea del romanticismo porque realmente he tenido muy pocas historias de amor. Puedes hacer esta diferencia cuando realmente conoces al “único”, el hombre con el que sabes que vas a compartir toda tu vida.

¿Entonces crees en la idea de que hay un “unico amor”?

Por supuesto. Aunque creo que la gente lo encuntra en diferentes etapas de su vida.

En la película para Trésor, por ejemplo, tuve que imaginarme lo que esa mujer, que es la protagonista, estaba viviendo con el fin de capturar emociones que me permitiesen expresar algo muy fuerte y emocionalmente bello, en un corto periodo de tiempo. Para mi, ella es una mujer que se pasa la vida intentando encontrar el amor, que se le ha roto el corazón muchas veces y ha sufrido demasiado y, de repente, encuentra a ese hombre. Ella sabe que es el hombre de su vida pero aún no sabe si puede tener una relación con él o no, hasta que no lo mire directamente a los ojos. Me gusta mucho la belleza y simplicidad de esta idea. Es lo que cada uno de nosotros estamos buscando.

Al mismo tiempo nosotros decimos que ‘en el trabajo siempre surgen dificultades'… ¿Ves la vida diaria familiar como una carga?

Nadie tiene la clave para tener éxito en su matrimonio, y todo el mundo tiene su visión particular de cómo vivir su vida, pero yo diría que la cosa más importante en una relación duradera es la honestidad y la mutua aceptación de lo que el otro es en realidad. No puedes cambiar a nadie. Si empiezas a hacer eso con tu marido deberías preguntarte el porqué lo has elegido, porque probablemente no sea la persona adecuada para estar contigo. Personalmente soy muy afortunada: no hay ninguna cosa que me gustaría cambiar de mi marido y, además, le admiro mucho.

¿Necesitas admirar para amar?

Si. Admirar a alguien hace que lo veas más sexy. Y yo diría que una relación necesita estar compensada. Nosotros nos reímos juntos y para mí eso es quizás lo más importante en una pareja: divertirse juntos, el humor y ser capaces de pasarlo bien.

En estos momentos estais trabajando en vuestra primera película juntos; ¿Cómo os va?

Maravillosamente bien. Estamos rodando “Revolutionary Road” en Nueva York. Es una bonita historia de amor que transcurre en los años 50 entre una pareja que tiene dos niños. Pero para ser honesta contigo, me pone nerviosa hablar sobre ello ahora porque aún no la hemos acabado de rodar.

Cuando el director es tu marido, ¿Tu participas en todos los detalles que supone hacer una película?

Realmente he estado involucrada en este proyecto desde hace tres años, mucho antes de que lo estuviera Sam. Había leído la novela de Richard Yates publicada en 1961, me enamoré de April y quería conseguir este papel. Después hablé con Sam sobre ello y él estuvo de acuerdo en dirigirlo. Para mí, es un sueño hecho realidad, porque es mi proyecto hecho realidad y, más que eso, es un proyecto familiar con Sam y Leo.

¿Has sido tu la que has elegido a DiCaprio para el papel de Frank?

Sam y yo nos pusimos de acuerdo sobre ello. Mi mayor sueño era que Leo estuviese en esta película.

Diez años después de Titanic, ¿Finalmente te casarás con él?

Sí, ¡al fin! [Se ríe] Leo es uno de mis mejores amigos, nos hemos mantenido en contacto durante todos estos años, él es muy importante en mi vida y siempre hemos tenido el deseo de volver a trabajar juntos. Debo decir que hemos vivido juntos y al mismo tiempo un periodo que fue muy importante en nuestras vidas y en la historia del cine, y nos convertimos en famosos al mismo tiempo y a la misma edad. Es algo muy importante. Lo que más hecho de menos de él fue que en el set de ‘Titanic', además de hacernos amigos y apoyarnos el uno al otro, nos cuidábamos mutuamente ¡y no nos peleamos ni una sola vez!, para ser dos actores jóvenes y estando en ese intenso y duro set de rodaje... fue algo excepcional. A parte de ser un fantástico actor, Leo es un gran hombre, profundamente generoso, modesto, con el que te puedes reír y es muy normal.

Tras ‘Titanic', pasaste de ser una actriz inglesa a convertirte en una estrella. ¿Cómo viviste esa experiencia?

Yo hacía todo lo posible para fingir que no pasaba, porque no podía entender por qué me pasaba a mí. Instintivamente sentí la necesidad de esconderme todo el tiempo. Era muy joven, sólo tenía 21, y definitivamente aún no estaba preparada para ser famosa. Una de las cosas de las que estaba segura era que me encantaba actuar, y no quería que mi deseo de actuar se viera arruinado por la excesiva presión que la fama provocó en mi. Esa es la razón por la que sólo escogí películas “indie”, para hacer lo que realmente quería, como Hideous Kinky… En esa etapa tomar esa opción fue duro, pero a la larga muy beneficioso… Es gracias a eso por lo que hoy puedo hacer películas como “Juegos Secretos” o “The Holiday”; Puedo involucrarme en el mundo del cine y sentirme como parte de él, siendo libre de actuar en una “indie movie” o en una gran producción siempre que quiera.

¿Rechazaste papeles en grandes producciones por eso?

Digamos que no quería hacerlo todo al mismo tiempo, de lo contrario la gente se cansaría de mí. En ocasiones sucede cuando un actor hace demasiadas películas, grandes producciones y muy rápido. Para un actor lo más importante es guardar cierto misterio alrededor. Si el mundo entero sabe quien eres, si te ven demasiado a menudo, ¿Cómo vas a hacerles creer que eres alguien distinto? Esta parte de misterio es lo que yo me estoy tomando más y más en serio…

¿Es “normal” para ti la mejor cualidad que alguien puede tener?

¡“Normal” lo es todo para mi! [Se ríe] Si algo no es normal difícilmente me puedo sentir cercano a el.

Aunque a menudo nos enteramos de tu vida en las revistas…

Si particularmente cuando fue estrenada ‘Titanic', luego cuando me divorcié del padre de mi hija, cuando conocí a Sam… Los diarios sensacionalistas británicos decidieron que sería su “English Rose” (Rosa Inglesa) y que era sencilla, que me case y comencé una vida normal. Pero cuando las cosas no funcionaron con él, concluyeron que era por mi culpa porque yo era la famosa. Lo que peor me sentó fue escuchar que era una mala madre, mientras mi hija era tan pequeña, la cuidaba y estaba con ella todo el tiempo desde que nació. Pero, para ser honesta, creo que se han empezado a cansar de mi [Se ríe]…

¿Como describirías un día de tu vida?

Será un día muy normal. Me levanto a las seis, me ducho, hago café, luego se despierta mi hijo, después Sam y por último mi hija, desayunamos todos juntos y Sam y yo los llevamos a la escuela. Me voy a comprar, al gimnasio si tengo tiempo, leo algunos guiones, después recojo a mis hijos y los llevo al parque. Cocino mucho porque me encanta. Mi marido siempre me dice que me debería tomar más tiempo para mí misma, pero honestamente, me encanta ser esposa y madre. ¿Una mujer aún tiene derecho a decirlo hoy en día?, se que suena antiguo pero me gusta cuidar a mi marido y a mis niños. No acepto trabajos demasiado lejos para no estar separada de ellos.

¿Así que te las arreglas para seguir siendo “normal”?

¿Sabes que? Podría tener un “personal coach”, un cocinero, un chofer, un guardaespaldas y tres niñeras para mis hijos, pero realmente no quiero eso. No quiero convertirme en esa clase de persona… porque eso significaría que ya no soy yo misma, sino otra: “La famosa” o “La celebridad” y me volvería loca. Me preocupo por mantener una vida real y soy una madre como tantas otras: voy al gimnasio y si no tengo tiempo me pongo una película en casa. Cuando estoy en el set soy afortunada de tener amigos de Inglaterra que cuidan de mis hijos. Y me gusta cocinar lo que comen porque quiero que tengan la visión de una madre normal, que va a la compra y cocina ella misma. Crecí amando la comida, éramos seis en casa y mi madre siempre cocinaba para todos.

Los periódicos sensacionalistas británicos están obsesionados con tu peso. ¿No estás cansada de eso?

No leo artículos sobre mí misma, porque el modo en que la gente te ve a ti puede cambiar el modo con el que te ves tu misma y eso puede ser peligroso. Vivimos en un mundo donde se supone que cada mujer debe tener una “talla 0”... Aún no sé como debe ser esa talla… No me disgusta que me haya convertido en un modelo para las mujeres jóvenes, porque el mundo del cine y de la moda son, en parte, responsables de esa imagen de “perfección” en la mujer. Estoy encantada de decir que no soy perfecta y que como bien. Odio la idea de que la gente piense que las actrices son perfectas. No, no lo son.

¿Que has aprendido como actriz?

Siempre he creído que es necesario tener un método, una técnica para actuar. Realmente, hoy, a los 32, he aprendido que cada papel, por pequeño que sea, necesita ser comprendido y trabajado de una forma distinta. Recuerdo que para ¡Olvídate de Mi! (Eternal Sunshine of the Spotless Mind), me senté a estudiar mi papel, tomé notas, y seguí así… pero de repente me bloqueé, como un escritor en frente de una hoja de papel en blanco. Por lo que decidí leer el guión una y otra vez y funcionó. Para las películas de “corsé” como Titanic, hay un trabajo mucho más intenso, hay más que investigar porque necesitas comprender la época en la que se vivía y el trasfondo social de las acciones que tu personaje realiza, todo lo que es, en mayor o menor medida, importante para el personaje.

¿Que esperas de un director?

Necesito que me haga sentir cómoda. Debe ser capaz de calmarme para que pueda expresar lo que siento. El director perfecto sería aquel que me diera unas directrices en las que yo creyera, pero también me permitiese incorporar mis propias ideas. El personaje debe nacer en un principio del actor. Sentirse forzado es algo muy difícil porque le destruye la confianza, no le permite abrir su corazón, se empezará a plantear lo que el director está pensando de él en ese momento y ya estará todo perdido. Interpretar es un 50% talento y un 50 % de confianza. Si estás asustado nunca conseguirás sacar adelante un personaje. Necesitas un director que te aporte más confianza que directrices… Los actores somos una gente bastante patética. Necesitamos que al final del día nos digan que hemos estado bien… Sin embargo, si un director no te puede aportar eso, debes ser capaz de ver su carencia y conseguir utilizar esa mala sensación como experiencia para emplearla con algún personaje.

Para terminar ¿Te gusta la moda?

No mucho en mi vida diaria, sólo necesito sentirme cómoda. Sin embargo me encanta para mis apariciones públicas, o para algún evento. El año pasado utilicé muchos Vanlentinos, y es un placer ser vestida por el mismísimo Sir Valentino. Él puede, retocando sólo un milímetro, cambiar todo un vestido. Adoro Gucci y Dolce & Galbana porque realmente entienden y respetan el cuerpo femenino, y saben como atraerlas hacia ellos. Soy seguidora de Joseph debido a sus pequeños pull overs que conservo como mis tesoros.

 

Traducción: Equipo katewinslet.es

 

 

 
©2007 Juliet Hulme
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