Antonio Gasset: Comenzamos con un director antes actor, de interés. El norteamericano Todd Field. Como actor muchos lo recordareis como músico con los ojos vendados en la última obra maestra del director norteamericano Stanley Kubrick “Eyes Wide Shut”. El título de la película que ahora estrena en España como director es “Juegos Secretos”, dramas familiares con la actriz Kate Winslet como protagonista, una de las mejores del cine actual.
Crítica Dias de Cine: Una Urbanización residencial, sus habitantes y las pequeñas pasiones que surgen en sus escenarios puede ser el germen perfecto para la historia de dos personas atrapadas en su propia existencia, que coinciden en el momento justo para amarse a pesar de sus respectivos matrimonios, a pesar de sus propios miedos.
“Juegos Secretos” se une a la factoría de películas que buscan hurgar en la realidad de esa jaula de oro que puede llegar a ser la vida convencional a la que accedemos en pos de un ambiente aparentemente confortable, deseable y seguro. Probablemente seguro de nuestros propios impulsos y deseos.
Aunque su director Todd Field destaca una vez mas en sus habilidades en la dirección de actores, en cuanto a la forma y el fondo la película obtiene resultados desiguales, quizás reflejo de la propia carrera artística de Field, que cuenta con algunas estimulantes aportaciones al mundo del cine y otras, por ser suaves, algo más prescindibles.
[Repaso a la Filmografía de Todd Field]
Esta marca de estilo es reconocible también en “Juegos Secretos”, en la que por encima de todas las interpretaciones destacan las de Jennifer Connelly y sobre todo la de Kate Winslet quien nos levanta en más de una ocasión secuencias que en brazos de cualquier otra actriz serían una simple hoja en blanco más.
Winslet nos recuerda porqué está destinada a convertirse en un icono del cine contemporáneo.
Esbozos De Una Gran Actriz por Alejo Moreno
En 1994 Peter Jackson, hoy célebre por su trabajo como director de los anillos, ofrece a una desconocida Kate Winslet de 19 años uno de los papeles protagonistas de “Criaturas Celestiales”, una brillante historia sobre la obsesiva pasión que surge entre dos colegialas. Winslet se revela entonces como una actriz soberbia de inusuales dotes interpretativas y fotogenia poderosa que sumada a la fuerza de su conmovedora mirada hacen de ella un ser destinado a irradiar una energía explosiva que difícilmente será contenida en adelante por los marcos del plano cinematográfico.
Imagen magnética y enérgica la han llevado a interpretar personajes de mujeres alocadas, vehementes y pasionales que oponen su carácter al de una sociedad represora de las represiones vitalistas como era el caso de “Sentido y Sensibilidad” donde chocaba nada más y nada menos que con la moral victoriana.
Kate Winslet es la encarnación en la pantalla de los valores idílicos que proclamaban los literatos románticos. Esto la conduce de forma inevitable a uno de los personajes literarios femeninos más ensalzados por el romanticismo, la Ophelia de Shakespeare quien, tras contemplar destrozada como su amado Hamlet parece haber perdido la razón, cae primero en la locura y más tarde en brazos del suicidio.
Y es que Kate Winslet ha sabido siempre abordar la tragedia con una eficacia tan grande como lo ha hecho con la pasión y el desenfreno, quizás porque muchas veces son elementos que van de la mano.
Con el sexo contrario los personajes de Winslet siempre han mantenido una peculiar forma de relacionarse. Su fuerte carácter pude llegar a devorarlos, pero al mismo tiempo es sobrecogedoramente tierna.
En ¡Olvidate de mí!, la mejor película romántica de los últimos tiempos, se merendaba a un, por primera vez contenido Jim Carrey, del que por otro lado estaba tan enamorada que, tras la ruptura de la pareja decidía en un arranque de ira acudier a una clínica especializada en borrar recuerdos dolorosos de relaciones pasadas.
Como mujer indomable capaz de frenar los pies al más pintado de los machitos que tratan de torearla, Winslet no tiene precio.
Sus personajes aunque a veces ingenuos y también sentimentales gozan siempre de una gran inteligencia, no interpreta papeles de típica niña guapa pero boba ni tampoco de irreductibles femme fatal o castradoras amargadas, por lo que no en pocas ocasiones sale a relucir una sensibilidad a la que el hombre puede acceder desde el amor nunca desde la imposición.
Por encima de todo lo descrito, Kate Winslet tiene algo indescriptiblemente misterioso. Aceptando que las grandes actrices cinematográficas deben de pasar el requisito imprescindible no sólo de ser buena en esta extraña profesión que es la de adoptar durante meses de rodaje la personalidad escrita por algún desquiciado guionista, sino además doblegar a la cámara con su presencia eso que algunos traducen, no sin cierta pedantería en una frase tan manida como es que la cámara la adora, pues bien, la cámara está completamente enamorada de Kate Winslet.
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