Con cada personaje que interpreta en una película se transforma en alguien que no conoce y a quien llega a amar u odiar, pero su mejor papel, asegura Kate Winslet, siempre será el de mamá.
“Si me tuviera que calificar creo que sería mejor madre que esposa, que hija, que actriz, que cantante. No me gustan las calificaciones, pero por desgracia existen, y, obviamente, mis hijos deben opinar en vez de hacerlo yo, pero sí, creo que soy mejor madre que cualquier otra cosa”, señala Winslet, en entrevista.
Su acento inglés es claro y fuerte, mira directamente a su interlocutor y sus gestos son tan dulces que hasta los camareros que la atienden voltean a verla en un par de ocasiones, pese a las prohibiciones del hotel, que dicen “nada de portarse como fan con las celebridades”.
Su vida de casada con el director de American Beauty, Sam Mendes, es tan plena que la ha puesto como prioridad por delante de su trabajo.
“Mis hijos son lo primero, desde que me convertí en mamá lo mejor ha sido dedicarme a ellos, tengo el privilegio de poder hacerlo y lo seguiré haciendo”, expresa la actriz, quien tuvo a Mia, de 6 años, con su primer esposo, James Threappleton, y a Joe Alfie, de 3, con Mendes.
Y para no alejarse tanto tiempo de sus seres queridos ha rechazado papeles por los que otras actrices habrían matado, como los de Shakespeare In Love, que hizo Gwyneth Paltrow; de Anna y el Rey, que hizo Jodie Foster, y de Match Point, que fue protagonizada por Scarlett Johansson.
“Jamás he sido una diva ni me he portado grosera al rechazar un papel. Siempre he antepuesto a mi familia... me ha dolido dejar muchos proyectos, como el de Woody Allen (Match Point).
“Estaba tan ilusionada con el papel, pero mis hijos me necesitaban, los horarios de filmación serían de locos y yo no quería perderme los festivales de mis hijos en la escuela, sus tareas, sus cambios. No quería llegar a casa y decir: ‘me los cambiaron, son otros', porque he pasado tanto tiempo alejada de ellos”, cuenta Winslet.
Familiar por su trabajo en filmes como Titanic, ¡Olvidate d mi!, Descubriendo Nunca Jamás y Criaturas Celestiales, entre otros, la actriz, de 31 años, está actualmente en la pantalla grande con The Holiday (Vacaciones), y en febrero volverá otra vez, con Juegos Secretos, del realizador de In the bedroom, Todd Field.
“No puedo decir que tengo una película favorita ni un personaje favorito de los que he hecho. Creo que hay unos que me han dejado grandes recuerdos o satisfacciones, como el de Clementine (¡Olvidate de mi!), por su peculiaridad, o el de Sylvia, en Descubriendo Nunca Jamás, que me pareció tan ajeno a mí, tan utópico y claro, y el que me marcó y que me dio mucho, el de Rose (Titanic)”, apunta.
Winslet estuvo nominada al Globo de Oro por su papel de Sarah Pierce en Secretos Íntimos (Little Children), y se espera que sea la más fuerte rival de Helen Mirren en la lucha por el Óscar de este año.
En sus propias palabras:
Tu palabra favorita:
“Es más bien una expresión: ‘mmm', con todas sus connotaciones”.
Tu taco:
“Fuck”.
Un libro inolvidable:
“'Emma', de Jane Austen, me atrapó, soy una cursi”.
Disco imprescindible:
“'X&Y', de Coldplay, ‘Forty Licks', de los (Rolling) Stones, o ‘Scary Monsters', de David Bowie”.
Hecho más extraño que te ha sucedido:
“Ganar un Grammy (por Mejor Álbum Hablado para Niños), ojalá hubiera sido por cantar”.
Frustración:
“Hice todo lo posible por participar en ‘El Jardinero Fiel' (en el papel que hizo Rachel Weisz), pero no pude”.
“Es difícil hacer amigos entre artistas, no porque seamos complicados, sino porque a veces, con tanto ajetreo, no tenemos tiempo de cultivar la amistad. (Pero en ‘Juegos Secretoss') con Jennifer me hice muy amiga, con Patrick salimos mucho, y cada vez que están en Londres o Nueva York, seguro hay reunión”.